Carta de Presentación

Nacida en 1965, un hijo de 14 años, parto vertical, sin episio, sin goteo, sin peridural. Lactancia de 2 años y sin leche de vaca (ni una vez).

Elegir es el mayor acto de libertad.
Nadie elige la manera de nacer. Pero sí podemos elegir la manera de parir, y hacerlo implica aprender a conectarse con la madre interna, la pacha mama que todas tenemos dentro.
La percepción de esta coneccón es sumamente empoderante. Prácticamente todas las mujeres nos acordamos de nuestros partos. Si fueron buenos, tenemos un plus en nuestra calificación personal, un rayo de luz en nuestra autoestima.
Quizá nuestra tarea procure, ambiciosamente, convertir las rutinas actuales, que interrumpen los procesos fisiológicos del parto, en un ritual.
Aquél que nos recuerde quiénes somos y cuál es nuestra función en esta vida.

 
     
     
Cuando nos ocurrió la experiencia divina, sólo queremos una cosa: que les pase a otras.
 
       
Bienvenida.